VIVIR APURADOS: EL RITMO DE VIDA ACELERADO SE CONVIRTIÓ EN UN FACTOR CLAVE DEL ESTRÉS

Especialistas advierten que la falta de tiempo, la presión constante y la hiperconectividad impactan en la salud mental y física, generando ansiedad, agotamiento y dificultades para desconectar.

 

El resultado es una sensación persistente de urgencia, donde el descanso o el tiempo libre suelen quedar relegados. Según especialistas, esta lógica no solo afecta la calidad de vida, sino que también modifica la forma en que las personas perciben el tiempo y organizan su día a día.