Cada 17 de junio, Argentina conmemora el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes. Su figura, clave en la lucha por la independencia, ofrece una oportunidad para reflexionar en las escuelas sobre el liderazgo, la participación popular y la construcción de la identidad nacional.
PROTAGONISTA FUNDAMENTAL DE LA INDEPENDENCIA
Martín Miguel de Güemes fue uno de los líderes militares más importantes del proceso independentista argentino. Nacido en Salta en 1785, se destacó por organizar y conducir a los llamados “Infernales”, un ejército integrado principalmente por gauchos que defendió el norte del país de los avances realistas durante las guerras por la independencia.
Su estrategia de guerrillas permitió contener numerosas invasiones españolas y resultó decisiva para que el Ejército de los Andes, comandado por José de San Martín, pudiera avanzar en sus campañas libertadoras hacia Chile y Perú.
Este 17 de junio invita a reflexionar sobre valores que siguen vigentes: el compromiso con la comunidad, el liderazgo al servicio del bien común, la solidaridad y la defensa de la soberanía.
Además, ofrece la posibilidad de abordar contenidos vinculados con las características geográficas y culturales del norte argentino, fortaleciendo el conocimiento de la diversidad que conforma nuestro país.
VIDA Y OBRA DEL GENERAL
Martín Miguel de Güemes nació el 8 de febrero de 1785 en Salta. Inició su carrera militar a los 14 años como cadete en las filas del 3.er Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires. Tuvo un papel destacado en las Guerras de Independencia de América del Sur. Güemes fue reconocido por su valor y liderazgo al frente de la División Infernal de Gauchos de Línea que resistió las invasiones realistas en el noroeste argentino, protegiendo así los avances de las campañas libertadoras lideradas por José de San Martín y Simón Bolívar.
Además, fue un estrecho colaborador del General José de San Martín y se desempeñó como Jefe de Vanguardia del Ejército de los Andes en la preparación de toma de la ciudad de Lima, último bastión del poder realista.
Su muerte, el 17 de junio de 1821, representó una pérdida significativa para la causa independentista. Su legado de valor y sacrificio perduran en la memoria colectiva como símbolo de lucha por la libertad.

















































