Ubicado en el mismo lugar desde 1990, se convirtió a lo largo de los años en un comercio tradicional de la ciudad. Jorge Chiosso, su titular, cuenta cómo fue evolucionando y creciendo en el tiempo y también cómo se fue readaptando con los avances cotidianos y tecnológicos.
Kiosco Fogata abrió sus puertas un 6 de abril de 1990, Jorge Chiosso no imaginó en ese momento que su comercio ubicado en las galerías del Jockey Club se iba a convertir en un lugar clásico de la ciudad y con una frondosa clientela: «En ese entonces yo tenía 22 años y había dejado la facultad y un par de trabajos acá en la ciudad, se me ocurrió poner un negocio, visto que esta era la zona más comercial de la ciudad tanto de dia como de noche, por ejemplo acá arriba funcionaba el bar del Jockey Club que era uno de los que más trabajaba, justo se había desocupado este local -«todos los demás estaban ocupados- y pensé en poner un kiosco en esta zona», comenzó recordando Fogata.
«Empecé trabajando bien desde el principio pero con poca mercadería y además tenía poco dinero. Además por la noche seguía trabajando en otra fábrica de bolitas que había en San Jorge. Algunas horas del día atendía mi mamá Delia. Todo lo que yo ganaba en el otro trabajo, lo iba invirtiendo en mi negocio y por eso crecí bastante rápido en un principio»,
agrega contando sus primeros pasos con su comercio.
También resalta la gran cantidad de horas dedicadas para hacer crecer su negocio y una gran anécdota: «recuerdo que al principio tenía muchas horas abierto por dia. Al mediodía apenas me iba a almorzar y regresaba. Los fines de semana tenía hasta altas horas, los domingos por ejemplo seguía hasta las 8 de la mañana por todo el movimiento que había en la ciudad y en los boliches. Los chicos salían de Menfis y se iban a desayunar o tomar algo en el Jockey y yo esperaba que bajen, hasta que no se iba el último a dormir, yo me quedaba».
UNA GRAN IDEA Y CÓMO SE ADAPTÓ EN EL PASO DE LOS AÑOS Y EL AVANCE TECNOLÓGICO
«Además de todo lo tradicional y productos de Kiosco, como golosinas, chocolates, cigarrillos y bebidas, recuerdo que al principio vendía cassettes de música que yo mismo grababa con un grabador doble cassettera que era furor en esa época. Hasta le hacía tapitas, vendí miles de esos. Cassette vírgenes también vendí. Luego llegó el CD y también continué, compré computadora, grabadora, el scanner con fotocopiadora para las tapas del CD; la venta era muy grande», memoriza y hablando del presente dice: «Hoy en dia incorporé todo lo que es pen drive, accesorios de celulares, tarjetas de memoria, auriculares, me fui modernizando para sostener la venta y la clientela«.
LO MÁS BUSCADO Y PRODUCTOS QUE «YA CASI NI SE VENDEN»
«En estos 35 años viví muchas anécdotas. La época más linda son las de las figuritas. Cuando hay un Mundial o Copa América, vienen muchísimos chicos y padres a comprar. Hubo veces que tenía casi una cuadra de cola esperando por las figus«, afirma Jorge Chiosso.
También comenta que «algo que cayó su venta y hoy prácticamente no se vende son los relojes, linternas, calculadoras, ya que eso está todo incorporado hoy en los celulares», y a su vez: «el tema del diario y las revistas es otro rubro que lamentablemente pasó de moda. Hoy con la TV y el internet y ni hablar los celulares, prácticamente se vende muy poco».
También remarca que «hoy uno de los rubros que más vendo es el de las pilas, tengo toda las variedad e incluso les hago el cambio a un precio muy accesible».
Finalmente, Fogata habló de su clientela fiel y la variedad que ofrece su Kiosco: «siempre intenté traer cosas que en otros lugares no hay, hasta algunas insólitas. La clientela ya sabe que hay cosas que se encuentran solamente en Kiosco Fogata, tengo el orgullo de decir que la gente viene ya de memoria, es un clásico en la ciudad«.
35 años de Kiosco Fogata, que con mucho sacrificio y horas dedicadas a su negocio, logró ser un lugar característico en el centro del centro de San Jorge.



















































